Por Ernesto Buenaventura
El 22 de agosto de 1972, efectivos de la Marina perpetraron la “Masacre de Trelew”, fusilando a Ana María Villareal de Santucho, Clarisa Rosa Lea Place, Susana G. Lesgart de Yofre, Mario Emilio Delfino,Carlos Alberto Astudillo, Eduardo Adolfo Capello, Carlos Alberto del Rey, José Ricardo Mena, Mariano Pujadas, Humberto Segundo Suárez, Humberto Adrián Tosch, Jorge Alejandro Ulla, Miguel Ángel Polpi, Rubén Pedro Bonet, Alfredo Elías Kohon, María Angélica Sabelli. Alberto Miguel Camps, Ricardo Rene Haidar y María Antonia Berger, quedaron heridos, aunque luego, durante la dictadura fueron secuestradxs y asesinadxs.
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El 22 de agosto de 1972, efectivos de la Marina perpetraron la “Masacre de Trelew”, fusilando a Ana María Villareal de Santucho, Clarisa Rosa Lea Place, Susana G. Lesgart de Yofre, Mario Emilio Delfino,Carlos Alberto Astudillo, Eduardo Adolfo Capello, Carlos Alberto del Rey, José Ricardo Mena, Mariano Pujadas, Humberto Segundo Suárez, Humberto Adrián Tosch, Jorge Alejandro Ulla, Miguel Ángel Polpi, Rubén Pedro Bonet, Alfredo Elías Kohon, María Angélica Sabelli. Alberto Miguel Camps, Ricardo Rene Haidar y María Antonia Berger, quedaron heridos, aunque luego, durante la dictadura fueron secuestradxs y asesinadxs.
Estxs prisionerxs, integrantes del ERP, las
FAR y Montoneros, fueron fusiladxs, después de organizar una fuga masiva de la
cárcel de Rawson, que por problemas logísticos no pudo completarse. Dos grupos
de militantes, uno de 6 y otro de 19, logran huir, yendo en el primer los dirigentes
del ERP Mario Santucho, Domingo Menna y Enrique Gorriarán Merlo; de las FAR,
Marcos Osatinsky y Roberto Quieto; y de Montoneros, Fernando Vaca Narvaja, que
pudieron tomar un avión en el aeropuerto de Trelew, previamente copado por
militantes que iban en el vuelo.
El segundo grupo, que arribó al lugar cuando el avión
comenzaba a despegar, fue detenido después de realizar una conferencia de
prensa donde denunció el plan criminal de la dictadura. Allí, el
militante del ERP Rubén Pedro Bonet, señaló que “Nuestro objetivo, haber tomado la cárcel, haber venido hasta aquí e
intentado la fuga, ha sido reincorporarnos a la lucha activa… estamos en la
Patagonia, concebimos esta Nación y esta lucha como la continuación de la que
libraron todos los obreros rurales y los obreros industriales en el año 1921 y
que fueron asesinados por el Ejército, por la represión”.
Lxs militantes fueron trasladados a la Base Aeronaval
Almirante Zar, donde fueron fusiladxs por un pelotón bajo las órdenes del
capitán Luis Emilio Sosa. El 5 de septiembre de 1972, el entonces capitán de
navío Horacio Mayorga declaró en la misma base Almirante Zar: “No es necesario explicar nada. Debemos
dejar de lado estúpidas discusiones que la Armada no tiene que esforzarse en
explicar. Lo hecho bien hecho está. Se hizo lo que se tenía que hacer. No hay
que disculparse porque no hay culpa. La muerte está en el plan de Dios no para
castigo sino para la reflexión de muchos”.
Más allá de nuestras diferencias políticas con las
organizaciones de lxs compañerxs, lxs
recordamos como mártires de la lucha contra la dictadura y el Socialismo. Su militancia iba objetivamente en contra del Pacto Cívico
Militar que el general Perón, la dictadura, la burocracia sindical y las
fuerzas políticas de la oposición burguesa estaban tejiendo para restaurar la “democracia” capitalista y continuar aplicando, en ese marco, los mismos
planes económicos y sociales que venían llevando adelante los militares. Compañerxs, 48 años después lxs seguimos
recordando. ¡Hasta la victoria y el Socialismo!

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