Una nota de Omar Rombolá
Al costado del Arroyo las Piedras, se levantan los paredones de Ansabo. Desde el playón detrás de una fila de árboles puede adivinarse el arroyo, que zigzaguea por la Florida, acompañando a los pibes que andan en bicicleta, los carros de los muchachos cartoneando y las incursiones de “Pirata”, que pataperrea por todos lados, aunque siempre vuelve a la fábrica a hacer el aguante… (Leer todo)
Al costado del Arroyo las Piedras, se levantan los paredones de Ansabo. Desde el playón detrás de una fila de árboles puede adivinarse el arroyo, que zigzaguea por la Florida, acompañando a los pibes que andan en bicicleta, los carros de los muchachos cartoneando y las incursiones de “Pirata”, que pataperrea por todos lados, aunque siempre vuelve a la fábrica a hacer el aguante… (Leer todo)

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