Por Damián Quevedo
La pandemia puso en evidencia el endeble sistema mundial de salud, donde muy pocos países lograron controlar la situación invirtiendo grandes sumas en la realización de testeos masivos, para detectar, aislar y curar a los infectados. EEUU., el país más poderoso, hace aguas, ya que su infraestructura sanitaria -preparada para atender a los ricos- enfrenta el desafío de curar a decenas de miles que no pueden pagar las altísimas cuotas de las clínicas y hospitales privados. (Leer todo)

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