El gobierno continúa las negociaciones con el FMI, aunque sus funcionarios no lo reconozcan abiertamente, ya que ambas partes están buscando una salida “prolija”, que no implique o no parezca un default. Alberto, Cristina y los suyos necesitan, como el agua o el aire que respiran, una quita en la deuda porque en las actuales condiciones es imposible pagarla sin quebrar al Estado. (Leer todo)
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