Por Nico Kobane
El 5 de Agosto, una publicación en Facebook decía que otro grupo de trabajadores, esta vez del parque industrial de Burzaco, había quedado en la calle. Tomé la iniciativa y me contacté rápidamente con el cuñado de Mario, uno de los laburantes, que me contó lo que estaba pasando y me comunicó con Marcelo, el delegado. Le propuse escribir algo muy corto, con su número de teléfono, para enviarlo a los grupos de la militancia y los medios. Le dije que a la mañana me arrimaba y que muchos iban a apoyarlos. Me respondió con un “Dale, mándalo, muchas gracias, los esperamos”. (Leer todo)
El 5 de Agosto, una publicación en Facebook decía que otro grupo de trabajadores, esta vez del parque industrial de Burzaco, había quedado en la calle. Tomé la iniciativa y me contacté rápidamente con el cuñado de Mario, uno de los laburantes, que me contó lo que estaba pasando y me comunicó con Marcelo, el delegado. Le propuse escribir algo muy corto, con su número de teléfono, para enviarlo a los grupos de la militancia y los medios. Le dije que a la mañana me arrimaba y que muchos iban a apoyarlos. Me respondió con un “Dale, mándalo, muchas gracias, los esperamos”. (Leer todo)

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