Por Juan Giglio
Las resoluciones acerca del trabajo dentro del parlamento burgués, aprobadas por el Segundo Congreso de la Internacional Comunista en 1920, son claras: promueven la utilización de esta institución capitalista para agitar la línea “revolucionaria” del partido, evitando caer en las garras del régimen, que dicho en otras palabras significa hacer todo lo habido y por haber para no convertirse en una pieza más de esa maquinaria contrarrevolucionaria. (Leer todo)
Las resoluciones acerca del trabajo dentro del parlamento burgués, aprobadas por el Segundo Congreso de la Internacional Comunista en 1920, son claras: promueven la utilización de esta institución capitalista para agitar la línea “revolucionaria” del partido, evitando caer en las garras del régimen, que dicho en otras palabras significa hacer todo lo habido y por haber para no convertirse en una pieza más de esa maquinaria contrarrevolucionaria. (Leer todo)

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