Por Musa Ardem
En 1546 Lautaro -Leftraru, era su nombre original- hijo del cacique Curiñancu fue capturado por las huestes de Pedro de Valdivia, el jefe español de la invasión al territorio que hoy ocupa el estado chileno. Lautaro permaneció como prisionero de los españoles durante seis años, en los que llegó a ser paje personal de Valdivia. Una de sus tareas habituales consistió en cuidar los caballos de Valdivia y acompañarlo siempre a batallas y ejercicios militares, convirtiéndose en un buen jinete. Además, observó las disposiciones de batalla de los españoles, aprendiendo las tácticas de Valdivia y sus lugartenientes. Durante este período, hizo un cierto grado de amistad con uno de los capitanes de Valdivia, Marcos Veas, quien le enseñó el uso de algunas armas y disposiciones de ataque mediante el uso de la caballería, una práctica habitual, ya que Lautaro debía servir como indio auxiliar cada vez que salían a guerrear. En 1550, durante las batallas de Andalién -22 de febrero- y Penco -12 de marzo- Lautaro fue testigo de los escarmientos a los que Valdivia hizo someter a los derrotados mapuches, mutilando a los prisioneros y liberándolos después, como ejemplo para evitar futuras rebeliones; esto lo impactó profundamente. (Leer todo)

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