Por Simón Vitale
El 11 de setiembre se conmemoró un nuevo aniversario
del golpe de estado chileno, cuando Pinochet aplastó - con el apoyo de los
Estados Unidos - al gobierno falsamente socialista de Salvador Allende, quien
pocas horas antes declarara que Pinochet era “un militar patriota”, negándose a
entregarle armas a un pueblo que las reclamaba para combatir a los golpistas.
Este 11 de setiembre nos recuerda que las revoluciones nunca triunfarán de manera
“pacífica”, y que los reformistas asumen
sus puestos en el gobierno no para conquistar derechos obreros sino para frenar
los procesos revolucionarios, para luego entregárselos a los peores perros de
presa del capitalismo. (Leer nota)

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