Por corresponsal
La jornada del 25 quedará como uno de las acciones más
importantes de los últimos años, con un alto acatamiento en todas las ramas de
la producción y servicios que expresó el odio contra el gobierno y su plan de
ajuste. La CGT y las CTAs, que con esta media buscaron abrir una válvula de
escape para desviar la presión de las bases, rápidamente salieron a declarar
que “quieren una mesa de negociación” con el gobierno, los empresarios y la
Iglesia, demostrando que están jugados a que, mientras pasa el ajuste, la
bronca se encamine hacia las elecciones de 2019. En ese sentido, algunos gremios se mostraron más que
dispuestos a garantizar la recaudación patronal, como el Sindicato de la Alimentación
del Alto Valle, que en Pollolín - la única avícola de la Patagonia, con 700
operarios - no sólo permitió que la patronal recorriera los sectores para
presionar a los operarios... (Leer todo)

Comentarios
Publicar un comentario