Vidal: ¡No tenés idea! ¡No tenés derecho! ¡No sos nada! ¡Viva la Universidad Pública!

María Emilia, con su hija
recibiendo el título en la UNla
Por María Emilia, "Milka"

Cada vez que paso por mi UNLA lloro, de amor. ¿Qué me van a venir a decir qué cosa de la Universidad? Tenía compañeras de Fiorito, ultra pobres, con sus pibes y sin comida. Mi hija se crió ahí, en brazos de lxs profes mientras yo rendía parciales, mientras exponía trabajos. La biblioteca maravillosa, el cine... Conocí a mi mejor amiga, la vi recibirse, la vi irse de este mundo, orgullosa de su facultad. Su hijo es licenciado hoy gracias a la Universidad. Y ellos eran pobres también. Bien de barrio, como yo.  /  ¿Sabés lo que a mí me costó llegar a recibirme, o sólo estudiar… con un idiota que no quería que siga estudiando? ¿Para qué, si ya era maestra? Luego con un ex que me decía: ¿Cómo iba a llevar a la nena ahí? Me recibí con amor a ese lugar... Todx el que pasa por la UNLa o por la facultad, ama ese lugar. Ni que hablar lxs profes, la grosa de Didí Piaff, algunxs que ya no están, gente hermosa que quedan para siempre.  /  Fue mi hogar y el de mi hija. Y, si, éramos pobres, aún lo somos, vinimos de abajo. ¿Y…? ¿Quién me borra ese amor y orgullo por mi casa, por haber logrado tanto? Es una patada en el corazón. Apelar al orgullo, atacar a los que nos esforzamos tanto por cumplir con nuestros sueños de pobre. ¡No tenés idea! ¡No tenés derecho! ¡No sos nada! ¡Viva la educación pública! ¡Viva la Universidad pública!

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