Editorial
La situación política regional y nacional continúa en el camino de la debacle institucional, los regímenes de la democracia capitalista ya no funcionan como el aceitado aparato de dominación que generaba expectativas en grandes sectores de masas. El encarcelamiento de Lula en Brasil demuestra no “un ataque del imperialismo”, sino la putrefacción de las instituciones de la clase dominante, entre ellas los partidos patronales, tanto los llamados de “derecha” como los social demócratas y los populismos de todo pelaje. Frente al descrédito de los políticos actúan los jueces para recomponer el desgastado régimen. Son esas condiciones de desgaste objetivo las que se ven hoy a través de la intervención del peronismo, el encarcelamiento de varios de sus dirigentes (Zanini, Fellner) o las acusaciones cruzadas entre los miembros de la coalición Cambiemos, en medio de una economía que no muestra indicadores de recomposición. (Leer todo)
La situación política regional y nacional continúa en el camino de la debacle institucional, los regímenes de la democracia capitalista ya no funcionan como el aceitado aparato de dominación que generaba expectativas en grandes sectores de masas. El encarcelamiento de Lula en Brasil demuestra no “un ataque del imperialismo”, sino la putrefacción de las instituciones de la clase dominante, entre ellas los partidos patronales, tanto los llamados de “derecha” como los social demócratas y los populismos de todo pelaje. Frente al descrédito de los políticos actúan los jueces para recomponer el desgastado régimen. Son esas condiciones de desgaste objetivo las que se ven hoy a través de la intervención del peronismo, el encarcelamiento de varios de sus dirigentes (Zanini, Fellner) o las acusaciones cruzadas entre los miembros de la coalición Cambiemos, en medio de una economía que no muestra indicadores de recomposición. (Leer todo)

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