Por Nico Kobane
Un incesante movimiento puede verse en estos días por la
cabecera del Expreso Lomas. Los trabajadores vienen de una larga lucha en
defensa de los 400 puestos de trabajo y un servicio digno para el público
usuario. La entrada y salida de colectivos es permanente y algunos
desentonan con los viejos colores a los que están acostumbrados a manejar los
choferes de las líneas 112-165-243. Los coches, que
comenzaron a arribar luego de 35 días de paralización del servicio, se agrupan
para esperar su correspondiente habilitación. “Estoy instalando la máquina de
la Sube” dice un trabajador de técnica mientras toma el destornillador e
intenta conectar un manojo de cables... (Leer todo)

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