Por Nico Kobane
Eran las 4 de la mañana del día de ayer en el Expreso
Lomas, la compañía de colectivos que cuenta con más de 400 trabajadores y es
utilizada por 50 mil usuarios. Los compañeros estaban llegando a su séptimo
día consecutivo de paro reclamando por la fuente de trabajo. El playón amaneció
colmado de camperas azules… Pero no fue un día cualquiera, como aquellos en que los choferes inician su jornada laboral - bien tempranito a la mañana - sino un momento que se inscribirá como una de las grandes
batallas libradas por los obreros del transporte. Es que los compañeros, ya hartos
de tantas promesas incumplidas, decidieron movilizarse para hacer público el
conflicto, para “visibilizarlo” como se suele decir. Durante el día anterior habían preparado el terreno de lo que iba a suceder, realizado
una intensa jornada de agitación, mediante volanteadas y pegatinas en las
paradas, explicando sus razones y apelando a la solidaridad de toda la
comunidad y del público usuario. (Leer todo)

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