El retroceso del proceso revolucionario kurdo y la política pro imperialista de su dirección

Mercenarios jihadistas y soldados turcos
desplegando sus símbolos en Afrin, uno
de los bastiones kurdos de Rojava.
Por Juan Giglio

El proceso revolucionario kurdo marchó, con todas sus contradicciones, en paralelo a la Revolución Siria, igual que su retroceso, que tuvo lugar debido a la combinación entre la política genocida de al Assad, el copamiento de la resistencia por parte de la bandas jihadistas y la política de conciliación con el imperialismo - ruso y yanqui - y el régimen baazista, de la conducción kurda, que se negó a tener una línea de unificación de ambas luchas y a apoyarse en la movilización solidaria de los pueblos. Los dirigentes del PKK apostaron todo a las alianzas con los "enemigos de sus enemigos", razón por la cual no solo perdieron uno de los bastiones de Rojava - Afrin - sino que hicieron retroceder el conjunto del proceso, atándose al carro de los yanquis. Un año atrás polemizábamos sobre esto. (Leer todo)  (Nota polémica sobre Raqqa)

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