El
12 de diciembre, inmediatamente después de que finalizara la marcha contra la
OMC, desde el gobierno desplegaron un operativo de seguridad pocas veces visto
en el centro de la ciudad, para reprimir a no más de 400 compañeros que nos
movilizamos por la calle Corrientes, repudiando la presencia en el país de los
funcionarios del imperialismo y los grandes monopolios. La relación de fuerzas era más que favorable para la gendarmería, que avanzó
con el claro propósito de amedrentar al movimiento de masas, pegándole y
acusando de “violento” a un sector de la
izquierda. Sin embargo la maniobra les salió mal, ya que cientos de transeúntes
se juntaron rápidamente en Callao y Corrientes para increpar a los uniformados e
imponer la libertad de la mayoría de los detenidos.
El 18, durante la batalla contra la Reforma Previsional, les volvió a “salir el tiro por la culata”, porque a pesar de la represión y las detenciones, nadie se intimidó y a las pocas horas decenas de miles volvieron a ganar las calles para protestar mediante cacerolazos gritando "Que se Vayan Todos". (Leer todo en ET 201)
El 18, durante la batalla contra la Reforma Previsional, les volvió a “salir el tiro por la culata”, porque a pesar de la represión y las detenciones, nadie se intimidó y a las pocas horas decenas de miles volvieron a ganar las calles para protestar mediante cacerolazos gritando "Que se Vayan Todos". (Leer todo en ET 201)

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