Por Claudio Colombo
El 29 de setiembre de 2017 moría a los 93 años el ex
presidente israelí y premio Nobel de la Paz, Shimon Peres, último sobreviviente
de la generación de los fundadores del Estado de Israel, cuyo servicio de
inteligencia, junto al de Estados Unidos, se encargó de secuestrar al dirigente
kurdo Abdullah Ocalan, entregándoselo al régimen turco, que lo mantiene preso
desde hace más de 17 años en la isla cárcel de Imrali. Peres fue uno de los principales participantes
en los acuerdos de Oslo firmados con los palestinos en 1993, razón por la cual
le otorgaron el premio Nobel de la Paz en 1994 junto con otro alto funcionario
israelí, Yitzhak Rabin, y el fundador de la OLP palestina, Yaser Arafat. En
Oslo, Peres se encargó de garantizar la rendición política de quien fuera el
máximo dirigente del pueblo palestinas, Yasser Arafat, que se comprometió a
abandonar la vieja consigna alrededor de la cual había fundado la Organización
para la Liberación Palestina -la destrucción del Estado de Israel- y la
estrategia de construir otro estado, de carácter “Laico, Democrático y No
Racista”. (Leer nota escrita un año atrás)

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