Por Juan Giglio
Para ciertos sectores de izquierda, los trabajadores de Cresta Roja no están "bien organizados" porque después de haber echado a varias comisiones internas traidoras, aún no cuentan con un nuevo cuerpo de delegados - avalado por el sindicato y las "leyes" burguesas - que los represente. Sin embargo, para otros camaradas - entre los que me encuentro - esta situación es maravillosa, porque a pesar de que no existe una "comisión interna" oficial, luego de varios años de pelear tozudamente ellos conquistaron una herramienta tremenda: la asamblea general, que se convirtió en la única institución legitimada por las bases. Desde la otra parte del mostrador, la patronal comparte esta caracterización; por eso no es causalidad que haya tratado de pegarle un golpe durísimo a la democracia obrera de Cresta Roja, echando a los representantes rotativos de sector elegidos por sus compañeros, o sea a una de las expresiones más genuinas del estado estado asambleario que reina en la fábrica. Lo que sucede ahí es la punta del ovillo de un proceso que recorre al mundo a partir del debilitamiento de los aparatos burocráticos, que en la Argentina está explotando de la mano de estos fantásticos luchadores, una dinámica que pasará por encima de los burócratas de todo pelaje y la izquierda que no la sepa interpretar. Por todo esto, no debería existir mejor consigna que la de "Hagamos como en Cresta Roja", tarea de propaganda y agitación que tendría que ser tomada por las organizaciones de izquierda que estén convencidas de la necesidad de impulsar a fondo la Auto Organización y la Acción Directa.
Para ciertos sectores de izquierda, los trabajadores de Cresta Roja no están "bien organizados" porque después de haber echado a varias comisiones internas traidoras, aún no cuentan con un nuevo cuerpo de delegados - avalado por el sindicato y las "leyes" burguesas - que los represente. Sin embargo, para otros camaradas - entre los que me encuentro - esta situación es maravillosa, porque a pesar de que no existe una "comisión interna" oficial, luego de varios años de pelear tozudamente ellos conquistaron una herramienta tremenda: la asamblea general, que se convirtió en la única institución legitimada por las bases. Desde la otra parte del mostrador, la patronal comparte esta caracterización; por eso no es causalidad que haya tratado de pegarle un golpe durísimo a la democracia obrera de Cresta Roja, echando a los representantes rotativos de sector elegidos por sus compañeros, o sea a una de las expresiones más genuinas del estado estado asambleario que reina en la fábrica. Lo que sucede ahí es la punta del ovillo de un proceso que recorre al mundo a partir del debilitamiento de los aparatos burocráticos, que en la Argentina está explotando de la mano de estos fantásticos luchadores, una dinámica que pasará por encima de los burócratas de todo pelaje y la izquierda que no la sepa interpretar. Por todo esto, no debería existir mejor consigna que la de "Hagamos como en Cresta Roja", tarea de propaganda y agitación que tendría que ser tomada por las organizaciones de izquierda que estén convencidas de la necesidad de impulsar a fondo la Auto Organización y la Acción Directa.

Comentarios
Publicar un comentario