Por Nico Kobane y Darío Sánchez
El miércoles
de la otra semana por la noche, llovían mensajes entre los obreros de ambas
plantas de Cresta ROJA: “Che parece que van a despedir gente, dicen que anda la
policía alrededor de la panta”. El jueves se confirmaron los rumores, porque
Proteinsa - la patronal ligada fuertemente al Macrismo - despedía a 51
trabajadores. Pero las
cesantías no eran cualquiera, ya que el 80% de ellas correspondían a compañeros
de la Planta Dos que se encontraban al frente de la enorme lucha por la recuperación
de conquistas y la reincorporación de los que aún faltan ingresar a la empresa
luego de la quiebra de la ex Rasic, coordinando todo tipo de medidas con estos
compañeros. Eran los
representantes de base rotativos elegidos por sector, que la base había elegido
luego de expulsar a la comisión interna. Por lo tanto, estos compañeros habían
asumido las tareas de “delegados de hecho”, llevando a cada instancia de
negociación la voz de la asamblea, que es la que realmente manda en Cresta
Roja. Este ataque
a la organización obrera fue asumido por el conjunto como un golpe duro de la
empresa que pretendía mantener a los delegados traidores. Por eso, el mismo día
que comenzó el conflicto, la asamblea de la Planta Dos votó a mano alzada la
destitución de la interna traidora ligada a Moran – a pesar de las maniobras de
la burocracia – y, sobre esa base le exigió el paro nacional al STIA Provincial. (Leer todo)

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