Un año atrás, las FARC se rendían ante el estado burgués, demostrando el fracaso de la estrategia guerrillerista
Por Claudio Colombo
Un año atrás, en el mes de junio, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) refrendaban en La Habana, Cuba, un acuerdo de cese bilateral y definitivo del fuego, poniéndole fin a un conflicto que duró más de 50 años. En ese encuentro, patrocinado por Estados Unidos y el gobierno de Cuba, el mandatario colombiano y el líder de FARC, Rodrigo Londoño Echeverri -Timochenko- establecieron plazos para que la guerrilla abandone definitivamente sus armas. El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, participó en la ceremonia, ratificando su apoyo al proceso de negociaciones impulsado por Raúl Castro, quien afirmó que “la paz no tiene vuelta atrás”. El acuerdo no significó ningún avance para los trabajadores y el pueblo que las FARC dijeron representar durante todos los años que se dedicaron a combatir militarmente a los distintos gobiernos colombianos. Tampoco significó un cambio en la política del gobierno, que continuará aplicando los planes de ajuste, explotación y saqueo de los recursos al servicio de los grandes monopolios imperialistas, principalmente los yanquis. Reproducimos nota editada en junio de 2016 sobre este tema: (Leer todo)

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