El rompimiento de Arabia con Qatar expresa nuevos realineamientos, pero también la enorme crisis capitalista

Vista aérea del área diplomática de Doha, capital de Qatar.
Por Juan Giglio

Luego de la reunión de Donald Trump con líderes de las potencias de confesión musulmana “suniita”, algunos de estos países - Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto - decidieron romper relaciones con Qatar, acusando a los dueños de Al Jazeera y el Barcelona Futbol Club de “apoyar al terrorismo e interferir en sus asuntos internos”.  La ruptura ocurrió a pocos días de los atentados de Londres, donde la familia real catarí posee más bienes que la propia Corona Británica, entre ellos la prestigiosa cadena hotelera Claridges y la emblemática tienda Harrods, que anteriormente perteneciera al magnate egipcio Mohamad al Fayed, padre del ex de la princesa Diana. Precisamente Egipto, que lideró el rompimiento junto a la casa real saudita, acusó a Qatar de “apoyar a organizaciones “terroristas”, incluyendo a la Hermandad Musulmana, que ha estado reprimiendo desde el golpe de 2013 contra el presidente Mohammed Mursi, miembro de esa cofrafía sunita. Mientras tanto, la coalición de países del Golfo Árabe, que está librando una guerra en Yemen contra las milicias houties apoyadas por Irán, dijo que había expulsado a Qatar debido a su apoyo a las organizaciones terroristas en Yemen, incluyendo a las bandas de Al Qaida y el Estado Islámico. (Leer todo)

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