Las condiciones maduran para que la izquierda convoque a un Plenario de Luchadores que resuelva el Plan de Lucha que niegan los burócratas

Por Juan Giglio

Luego de un año y medio en el poder, Macri y sus secuaces continúan tratando de profundizar el Plan de Ajuste y Saqueo ordenado por los monopolios internacionales, la misma política que, de ganar, hubiera llevado adelante Scioli y el Frente Para la Victoria.  Es que la crisis del sistema capitalista, inmerso en una profunda recesión internacional que no deja títere con cabeza, obliga a los representantes de burguesía -tengan el color que tengan- a aplicar esta receta, que es la única que conocen para este tipo de situaciones.  Esto significa darle una nueva y brutal vuelta de tuerca a la súper explotación obrera, cesantear la mayor cantidad posible de personal, aumentar las tarifas y los precios e intensificar la entrega de los recursos a las grandes corporaciones imperialistas.  Sin embargo, la clase trabajadora salió a defenderse, asumiendo que no debe suceder lo de 2001, cuando millones pasaron a engrosar las filas de la marginalidad. La feroz resistencia impidió que Macri cesanteara la cantidad de trabajadores que pretendía.  En algunos gremios, como aceiteros, bancarios y metalúrgicos, la presión de las bases y las amenazas de salir a pelear, permitieron superar el techo salarial gubernamental, mostrándole el camino al resto de la clase obrera, que adhirió masivamente al último paro nacional. En este contexto y con el principal socio comercial de la Argentina en crisis – Brasil – Macri y compañía usan y se abusan de la herramienta que más resultado les viene dando: la disminución del poder adquisitivo mediante los tarifazos y el impuesto inflacionario.  A pesar de que la bronca crece, el gobierno pudo evitar grandes explosiones sociales gracias a que cuenta con los servicios de la burocracia sindical, que se dedica a frenar las luchas sectoriales y, principalmente, impedir la cada vez más necesaria centralización de las luchas. (Leer todo)

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