Por Juan Giglio
El presidente Temer acaba de ser denunciado por coimear, ya que fue filmando sobornando a un alto funcionario que ahora está preso. Inmediatamente de esto se produjeron movilizaciones reclamando su dimisión, mientras que varios políticos de la oposición patronal, como Marina Silva, salieron a reclamar elecciones presidenciales inmediatas, el mismo reclamo que vienen haciendo los políticos del PT, que pretenden imponer a Lula como nuevo mandatario del Brasil. Esta situación, de extrema debilidad del gobierno, demuestra con claridad que no existió ningún golpe de estado - como caracterizan tanto el PT como algunas corrientes de izquierda - ya que lo que está sucediendo no es más que la continuidad de la crisis monumental del régimen político, que sigue estando jaqueado por una enorme y radicalizada movilización obrera y popular, que tuvo un pico de ascenso en la Huelga General. En ese marco, la izquierda revolucionaria no puede hacer otra cosa que ponerse al frente de la lucha, levantando consignas que vayan más allá de la posibilidad de volver a elegir presidente, una de estas podría ser la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que le permita el pueblo definir no solo quien gobernará de aquí en más, sino en base a qué "modelo" de país lo hará, impulsando un debate de fondo entre las masas movilizadas. En ese contexto, la otra tarea de los/as socialistas debe ser ayudar a construir organismos de autoorganización obreros y populares que tomen la lucha contra el gobierno en sus manos y se vayan convirtiendo en herramientas alternativas de poder que interpelen y cuestionen en los hechos a las instituciones de los capitalistas. Para entender esta dinámica, reproducimos dos notas: una de análisis posterior al Paro Nacional y otra de nuestros camaradas brasileros del MRS.
El presidente Temer acaba de ser denunciado por coimear, ya que fue filmando sobornando a un alto funcionario que ahora está preso. Inmediatamente de esto se produjeron movilizaciones reclamando su dimisión, mientras que varios políticos de la oposición patronal, como Marina Silva, salieron a reclamar elecciones presidenciales inmediatas, el mismo reclamo que vienen haciendo los políticos del PT, que pretenden imponer a Lula como nuevo mandatario del Brasil. Esta situación, de extrema debilidad del gobierno, demuestra con claridad que no existió ningún golpe de estado - como caracterizan tanto el PT como algunas corrientes de izquierda - ya que lo que está sucediendo no es más que la continuidad de la crisis monumental del régimen político, que sigue estando jaqueado por una enorme y radicalizada movilización obrera y popular, que tuvo un pico de ascenso en la Huelga General. En ese marco, la izquierda revolucionaria no puede hacer otra cosa que ponerse al frente de la lucha, levantando consignas que vayan más allá de la posibilidad de volver a elegir presidente, una de estas podría ser la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que le permita el pueblo definir no solo quien gobernará de aquí en más, sino en base a qué "modelo" de país lo hará, impulsando un debate de fondo entre las masas movilizadas. En ese contexto, la otra tarea de los/as socialistas debe ser ayudar a construir organismos de autoorganización obreros y populares que tomen la lucha contra el gobierno en sus manos y se vayan convirtiendo en herramientas alternativas de poder que interpelen y cuestionen en los hechos a las instituciones de los capitalistas. Para entender esta dinámica, reproducimos dos notas: una de análisis posterior al Paro Nacional y otra de nuestros camaradas brasileros del MRS.

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