Por Nicolás Riu
Brasil vivió su primer paro general luego de treinta años,
lo que constituye un acontecimiento histórico que muestra contundentemente la
tendencia hacia confrontaciones de fondo contra el gobierno y sus planes de
ajuste, saqueo y represión por parte de los enormes batallones del proletariado
brasilero, principalmente los industriales. Según algunas encuestas, la adhesión en los principales
sectores metalúrgicos estuvo cerca del 85% , paralizando los cinco principales
fabricantes de automóviles de la región - Volkswagen, Mercedes-Benz, Ford, Scania
– y gremios poderosísimos como el de los petroleros, los bancarios, los
profesores, los rodoviarios, los aeronáuticos o los servidores públicos. El paro, por esa razón, ha planteado un quiebre en la
situación política del vecino país, un “antes y un después”, ya que al enorme
acatamiento de la jornada se le agregaron cientos de acciones de muy combativas
en decenas de ciudades, en varias de las cuales incluyeron durísimos enfrentamientos
con las fuerzas represivas. Como bien lo expresaban nuestros camaradas del MRS, Movimiento
Revolucionario Socialista, las condiciones para el paro estaban plantadas desde
hace mucho tiempo, aunque no se había concretado aún debido a las maniobras y
traiciones de los pelegos – burócratas sindicales – que siempre buscarlo
ponerle un freno al ascenso obrero y popular que recorre el país. (Leer todo)

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