Justicia por Mica y por todas nosotras

Por Carla Gómez, Defensorías de Género

"Negra mi buena amiga, vivirás siempre en la Villa Mandarina..." Decía una de las canciones que coreaban amigxs, familiares y compañerxs de Micaela en su despedida, en la cual partíamos un grupo de mujeres de Defensorías de Género, invitadas por la organización en la que militaba la piba: el Movimiento Evita.  Micaela tenía 21 años, participaba activamente del movimiento #NiUnaMenos, estudiaba en el profesorado de educación física y activaba políticamente en estos espacios, en la Villa Mandarina y dentro de su familia. En su despedida cantamos, movilizamos, escuchamos sus discursos y la vimos bailar y brillar en una pantalla gigante. Mientras miles de personas se acercaban a darle el último adiós, niños con carteles, compañeros del profesorado, bomberos voluntarios, docentes con alumnos, vecinos en general, sus padres - fuertes - consolaban a las personas que quebraban alrededor.  Mientras tanto pienso en Wagner, el violador que gozaba de una libertad injusta, concedida por un juez injusto. Leo sobre su historia y sus anteriores abusos, cuando todavía no había matado. Su mujer denunció ahora que le vio arañazos en el pecho… Está claro que Mica se defendió hasta el final. (Leer todo)