Por Carlos Amarilla
El anuncio de
la venta y posible reestructuración de Sancor pone de manifiesta una crisis que
no es la primera, ya que en 2001 también estuvo al borde de la desaparición, pasando
de tener un 30 por ciento de mercado a refugiarse en los productos básicos
(leches, yogures y quesos duros) estando contra las cuerdas por bastante
tiempo. Esta situación
ayudó a convertir a la ya poderosa sociedad argentina francesa - La Serenísima-Danone
– en un poderoso monopolio, que se fortaleció debido a esto y la caída en
desgracia de la producción láctea de Nestlé y Parmalat. Esta última empresa
entró en crisis luego de un escándalo similar al de SanCor con origen en
Italia. Luego con un
furibundo ajuste y la devaluación en 2002, SanCor aprovechó la posibilidad de
hacer negocios con Venezuela para relanzar la marca, que se recuperó en parte
gracias al kirchnerismo, embolsando fortunas en dólares superiores a las que
podía conseguir en el mercado local. Sin embargo la
empresa terminó sufriendo los vaivenes de la política internacional y la caída
de los precios de las materias primas, ya que las ventas se realizaban en
carácter de “trueque” – debido a la escasez de dólares – por petróleo, que al
igual que la soja dejó de ser la “locomotora” de los países emergentes. La debacle de la
economía venezolana, debido a esta situación, le explotó en las manos al
sucesor de Chávez, potenciando los problemas comerciales de SanCor, que en el
marco de la la crisis de la economía argentina – producida por idénticas
razones que la venezolana – aceleró el fin de los acuerdos comerciales, que pusieron
“groggy” a la lechera. (Leer todo)

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