Ni Maduro ni la Oposición Patronal, el pueblo debe imponer una Asamblea Constituyente para definir su futuro

Por Nicolás Riu

El gobierno de Maduro desconoció a través del Tribunal Supremo de Justicia – que maneja a discreción – a la Asamblea Nacional o Parlamento, cediéndole al TSJ las facultades inherentes al poder legislativo con la excusa de que existiría un “estado de desacato”.   La Asamblea Nacional, conducida mayoritariamente por la oposición “escuálida” - que varias veces intentó llevar adelante el procedimiento “revocatorio” de Maduro - se había transformado en un bastión de estos personajes, que mientras posan de “democráticos” tratan de terminar con el gobierno para profundizar el ajuste que hoy aplican los bolivarianos.  Sin embargo la decisión gubernamental de cerrar las puertas de esta cueva de bandidos no es una medida en contra de la derecha, sino al servicio de dotar de plenos poderes a Maduro, que para seguir adelante con los tarifazos y la entrega del patrimonio necesita liquidar las libertades democráticas de los trabajadores y el pueblo.  No es casualidad que una de las primeras medidas votadas por el TSJ haya sido autorizar al gobierno a crear empresas “mixtas” en el área petrolera sin necesidad de pasar por el control de la Asamblea Nacional. Este es un paso cuyo objetivo no es otro que el de abrirles las puertas a los monopolios imperialistas para que saqueen los recursos petroleros de forma más directa que antes. (Leer todo)

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