Miles se congregaron el domingo pasado en las principales ciudades
de Rusia en el marco de una jornada nacional de protesta contra la corrupción
del gobierno de Putin, cuyo primer ministro, Dmitri Medvédev, se ha
transformado en el centro del escándalo. Este funcionario está involucrado en fraudes millonarios
relacionados con fundaciones “benéficas” dirigidas por familiares y personas de
su confianza, hacia las cuales habría transferido como mínimo 70.000 millones
de rublos (cerca de 1.200 millones de dólares) en dinero y propiedades. A diferencia de otros funcionarios que basan su accionar delictivo
en empresas registradas en paraísos fiscales, el primer ministro utilizó fundaciones “sin fines de lucro” que reciben
“donativos” que luego utilizan para la compra de residencias, viñedos, yates,
etc. Las movilizaciones constituyeron el mayor desafío contra el
gobierno dictatorial de Putin luego de la
oleada de protestas de 2011-2012, debido a las cuales se impusieron nuevas
leyes dirigidas a neutralizar a los grupos opositores. Las protestas del domingo carecieron de autorización. No
obstante esto, miles de personas desafiaron la posibilidad de ser arrestadas,
marchando en diversas ciudades, desde el puerto de Vladivostok en el extremo
oriente, hasta San Petersburgo, la "ventana hacia Occidente. Leer todo

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