Por Juan Carlos Beica
La conmemoración de los 35 años del aniversario de la guerra
por Malvinas no hace más que actualizar la bronca contra los militares, que luego
de asesinar a miles de jóvenes durante los años que duró la durísima represión,
enviaron al matadero a otros tantos en su aventura guerrerista, sin pertrechos,
armamento y tácticas suficientes para enfrentar a uno de los ejércitos más
poderosos del mundo. Este es un aspecto cierto, pero existe otro relacionado a qué posición debían
tener los revolucionarios frente a la guerra: ¿Había que quedarse en el “medio”
denunciando a Galtieri? Como planteó la mayor parte de la izquierda europea e
incluso argentina o, como propuso el Partido Socialista de los Trabajadores - organización
de la cual provenimos - ¿Era necesario ubicarse en la trinchera militar
argentina sin apoyar políticamente a la Junta? Una vez en guerra ya no había ninguna posibilidad de volver atrás sin la
derrota de alguna de las partes. Por lo tanto no existían márgenes para el
abstencionismo, ya que no se planteaba la contienda entre potencias imperialistas
o dos burguesías oprimidas, sino entre un estado opresor y otro oprimido – más allá
de la dictadura – por lo tanto, entre el imperialismo y un país dependiente. Los trotskistas del PST caracterizamos que los militares, sin desearlo, habían
desatado una movilización de masas intercontinental de carácter antiimperialista,
que iba objetivamente en contra de la propia junta y generaba una situación
política y social que podía transformarse en revolucionaria, o sea muy
favorable para las masas. (Leer todo)

Comentarios
Publicar un comentario