Por Nicolás Riu
Luego de tres días de enorme lucha, con la gran movilización
de más de 70 mil docentes, la marcha de la CGT – donde las bases reclamaron
Paro Ya – y la multitudinaria movilización de mujeres del 8 de marzo, la
burocracia sindical tuvo que convocar a la huelga para el 6 de abril. La medida llega tarde, porque mientras la conducción
cegetista “dialogaba” con Macri, pasaron miles de despidos, suspensiones, una
inflación enorme, caída en picada del poder adquisitivo de los salarios, aumentos
exorbitantes de los niveles de pobreza y los ataques del gobierno contra la
docencia. Los burócratas no la convocaron para pegarle duro al Ajuste
sino para “descomprimir” la situación y volver a negociar con el gobierno. Por
eso decretaron un paro dominguero sin movilización ni piquetes y, mucho menos,
sin ninguna decisión de continuarlo mediante un Plan de Lucha más o menos coherente. Los burócratas quieren que los trabajadores nos quedemos en
nuestras casas tomando mate o mirando la televisión, porque le tienen un miedo
bárbaro a las bases obreras, que si toman en sus manos la lucha los pueden
pasar por encima, como pasó en el acto de la CGT, cuando los choferes de la 60
les coparon el palco. (Leer todo)

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