Por Juan Carlos Beica, ex militante del PST
Unos días antes del golpe de estado de 1976, el Partido
Socialista de los Trabajadores (PST) contaba con aproximadamente 4.000
militantes, siendo en ese momento unos de las organizaciones trotskistas más
influyentes del mundo. Durante la dictadura el PST continuó, clandestinamente,
activando en los lugares de trabajo, estudio y barrios obreros sosteniendo
diversas tácticas y periódicos. Al mismo tiempo, la conducción partidaria trató de extender
el trabajo internacionalista desde su sede en Colombia, gracias al cual
organizó la “Brigada Simón Bolívar” que intervino en la Revolución Nicaragüense
– con varios mártires caídos en combate – al frente de la cual se ubicaron dos
camaradas argentinos: Miguel Sorans y Nora Ciappone. La dictadura militar continuó la obra contrarrevolucionaria iniciada
por el gobierno peronista - con Juan Domingo Perón primero e Isabel Martínez de
Perón después - masacrando a lo más granado de la vanguardia obrera y
estudiantil que surgió a partir del Cordobazo, ensañándose con el PST, que perdió
cerca de 100 compañeros y compañeras. Como parte de esta política, el gobierno del “Proceso de
Reorganización Nacional” prohibió la actividad de los partidos políticos en
general. Sin embargo, junto con proscribir a las organizaciones político/militares
– PRT-ERP, Montonero, OPCO – hizo lo mismo con el PST, ubicándolo en los hechos
en la misma trinchera que la guerrilla. (Leer todo)

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