Por Nico Kobane
Las asambleas de la semana pasada en las plantas de faena
rechazaron la maniobra de los actuales dueños de Cresta Roja, el grupo
Proteinsa, que promueven una nueva modalidad de pago de los años trabajados con
los Rasic. Desde que tuvo lugar la falsa reapertura “modelo” - anunciada
con “bombos y platillos” por Macri - todavía cientos de trabajadores permanecen
sin ingresar, mientras que, puertas adentro, los conflictos por la recuperación
de las conquistas perdidas no paran de explotar. La bronca se expresa en toda la cadena productiva el grupo
Proteinsa - Ovoprot, Tenacorsa y Laclau - que ofreció un pago en 3 cuotas para aquellos que han
suscripto a un acuerdo que no tiene constancia en el juzgado donde se tramita
la quiebra, que es el comercial número 18 de Pérez Casado. En ese marco, y mientras los compañeros que no firmaron el
acuerdo exigen claridad en los tiempos y modalidades de pago, el martes 21 un
grupo de 40 operarios se movilizó a la justicia para terminar de conocer y
denunciar las constantes maniobras patronales. Según el informe redacto por uno de los abogados que estuvo
allí en representación de los integrantes de la Agrupación Cresta Unida, Proteinsa
y Casado estarían jugando a una especie de “Ping Pong”, tirando la pelota de un
lado al otro, de manera de deslindar responsabilidades, perjudicando a los
trabajadores. Sin embargo, la presencia de los compañeros obligó a Pérez
Casado a admitir, por primera vez, que “no existen plazos concretos para
pagarles las deudas correspondientes a los años de la gestión Rasic”. En ese sentido,
la jueza afirmó que los compromisos de pago para abril y mayo corren por cuenta
de quienes lo impulsaron y firmaron. (Leer todo)

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