El escándalo Odebrecht y la decadencia del sistema capitalista

Por Nicolás Riu y Juan Giglio

La obra pública es, tradicionalmente, una de las cajas utilizadas por los funcionarios burgueses para convertirse en millonarios, recibiendo coimas a cambio de la adjudicación de emprendimientos, que muchas veces no sirven para nada o ni siquiera son finalizados, como ocurrió en nuestro país con varias obras  de Lázaro Baez y otros mafiosos kirchneristas.  La mayoría de las grandes empresas, nacionales o internacionales, asignan una parte de sus presupuestos solo para organizar lobbies y otras matufias al servicio de “influenciar” ministros, secretarios de estado, intendentes, gobernadores y burócratas de menor rango, de manera de concretar negocios con estado, que en general son los más rentables. La brasilera Odebrecht - mayor constructora de América Latina - no actuó ni actúa de manera diferente a la mayoría de sus pares, ya que para trabajar en 28 países distintos, entre ellos Estados Unidos, ha gastado fortunas para ganar licitaciones públicas. La operación “Lava Jato” situó a la empresa en el centro de las noticias, debido al escándalo Petrobras.  Todo esto comenzó a suceder cuando un ex empleado de la petrolera estatal, a cambio de lograr una rebaja de su condena por soborno, comenzó a “hablar”, provocando que otros 77 altos funcionarios de la misma empresa se prestaran a dar nombres, fechas y montos de las coimas entregadas por la gente de Odebrecht. (Leer todo)

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