Por Claudio Colombo
Macri tiene el mismo objetivo que se hubiesen dado Scioli,
Massa o Stolbizer: derrotar la resistencia obrera para imponer una caída
sustancial del poder adquisitivo de los salarios y la pérdida de millones de
puestos de trabajo, creando un gran ejército de desocupados que limite la
combatividad de los trabajadores activos. A pesar del papel siniestro de la burocracia peronista – que
tiró para atrás cualquier posibilidad de Paro Nacional – el gobierno no solo no
ha podido avanzar en ese sentido, sino que “retrocedió en chancletas” frente a
cada uno de los conflictos más importantes o ante el amague de los trabajadores
de salir a pelear. Así sucedió con los obreros de Cresta Roja, la empresa que
Macri, Vidal y los suyos pretendieron transformar en “emblema nacional”, destruyendo
puestos de trabajo y aplastando conquistas. ¡Los compañeros pararon la producción
el mismo día que Macri habló en una de sus plantas, demostrando cual es la relación
de fuerzas entre las clases! A partir de allí se desarrolló un proceso a través del cual
se unificó la lucha de los operarios que aún están esperando la vuelta al
trabajo con los de adentro, materializándose en paros con bloqueos de los
portones en los dos establecimientos, gracias a los cuales se consiguió la reincorporación
de decenas. (Leer todo)

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