Por Nicolás Riu
Son las 15 horas de un diciembre caluroso en Lanús, cuando
largas colas de jóvenes de entre 18 y 24 años esperan su turno para inscribirse
en el programa impulsado por el gobierno de Macri denominado “empleo joven”. “Vine porque lo vi en el Facebook, no encuentro trabajo y
necesito sí o sí laburar” dice uno de los tantos pibes y pibas que quieren
conseguir su primer trabajo. Entonces comienzan algunas charlas en las filas,
donde se comenta el acuerdo con Mac Donald’s y la política de precarización,
bajos salarios y subsidios para las grandes multinacionales que va de la mano
de este plan. Desde una panadería muy popular de la zona llegó a escucharse
la conversación de una de las dueñas con sus empleadas, diciéndoles: “a ustedes
las tendría que echar y meter a los de la fila, que me salen mucho más baratos…”
¡A confesión de partes, relevo de pruebas! Dicen los abogados cuando las cosas
son tan claras. Es que el nuevo programa impulsado por el gobierno de Cambiemos
- un verdadero canto a la explotación de la juventud argentina - otorga vía
libre a los empresarios para que contraten a miles de jóvenes, pagándoles
sueldos que están muy lejos de cubrir el costo de una canasta básica, bajo las
peores condiciones laborales. (Leer todo)

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