La victoria de Trump profundiza la etapa de crisis imperialista abierta con la caída del Lehman Brothers
Por Juan Giglio y Nico Kobane
Cuando se produjo el quiebre del Lehman Brothers en 2008, desde nuestro partido aseguramos que comenzaba a plantearse un nuevo escenario político y económico mundial, ya que la crisis no había impactado en cualquier lugar, sino en el centro del imperialismo, razón por la cual abarcaría al conjunto del planeta durante un período muy prolongado. Desde ese punto de vista no existe ninguna posibilidad de revertir la debacle sin un aplastamiento del movimiento de masas por parte de los yanquis o alguna de las principales potencias. Un triunfo estratégico que les permita imponer una nueva etapa de súper explotación obrera, única manera de revertir la fenomenal caída de la tasa de la ganancia. Eso hizo posible el “boom” de los 90, cuando la derrota de la Revolución Política china, con la masacre de la Plaza Tianamen, le permitió a los imperialistas yanquis y europeos contar con la existencia de millones de semi esclavos en cientos de miles de fábricas, que produjeron durante varios años con un costo laboral mínimo. Obama no pudo avanzar en ese sentido y cada vez que lo intentó se vio obligado a “retroceder en chancletas”, debido a la reacción combativa de los trabajadores y los pueblos de todo el mundo. (Leer toda la nota)
Cuando se produjo el quiebre del Lehman Brothers en 2008, desde nuestro partido aseguramos que comenzaba a plantearse un nuevo escenario político y económico mundial, ya que la crisis no había impactado en cualquier lugar, sino en el centro del imperialismo, razón por la cual abarcaría al conjunto del planeta durante un período muy prolongado. Desde ese punto de vista no existe ninguna posibilidad de revertir la debacle sin un aplastamiento del movimiento de masas por parte de los yanquis o alguna de las principales potencias. Un triunfo estratégico que les permita imponer una nueva etapa de súper explotación obrera, única manera de revertir la fenomenal caída de la tasa de la ganancia. Eso hizo posible el “boom” de los 90, cuando la derrota de la Revolución Política china, con la masacre de la Plaza Tianamen, le permitió a los imperialistas yanquis y europeos contar con la existencia de millones de semi esclavos en cientos de miles de fábricas, que produjeron durante varios años con un costo laboral mínimo. Obama no pudo avanzar en ese sentido y cada vez que lo intentó se vio obligado a “retroceder en chancletas”, debido a la reacción combativa de los trabajadores y los pueblos de todo el mundo. (Leer toda la nota)

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