Por Nico Kobane
Billy Elliot -bajo la dirección del director británico
Stephen Daldry- es una de las tantas historias que conmovieron a la pantalla
gigante, ganando importantes premios durante el 2001. La película narra de manera cruda la realidad de una familia
obrera que intenta abrirse paso en el condado de Durham, en el norte de
Inglaterra, teniendo como principal protagonista a ese pequeño de 11 años llamado
Billy, interpretado por Jamie Bell, que batallando por bailar sacude los estereotipos
sexuales y de género.
Él cuida a su abuela, una bailarina frustrada, enferma de
Alzheimer, mientras que su madre, una mujer de gran sensibilidad musical, había
fallecido. Es hijo de Jacky y Hermano de Tony, obreros de la mina de Durham y
activistas de vanguardia de la huelga de 15 mil mineros que paralizó la
industria del carbón de ese país entre 1984 y 1985. En esos años de duros enfrentamientos entre el proletariado
y el gobierno reaccionario de Margaret Thatcher, Jacky y Tony forman parte del Sindicato
Nacional de Mineros -National Union of Mineworkers- uno de los más poderosos
del país, que había conseguido, entre otros logros, derribar al gobierno
conservador de Edward Heath durante la huelga de 1974. (Leer todo)

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