La dictadura venezolana, en vez de prepararse para luchar contra los yanquis, refuerza los controles antidemocráticos para aplastar al pueblo


Por Damián Quevedo

La captura de Maduro mostró que las fuerzas armadas bolivarianas, que se hacen fuertes para atacar al pueblo, no hicieron lo mismo cuando tuvieron que repeler la agresión yanqui. No opusieron casi ninguna resistencia, a pesar de que cuentan con armas capaces de causarle un daño importante a las tropas enemigas, especialmente cuando aterrizaron para secuestrar al líder chavista.  

En ese marco, la “transcición” parece ser un cículo que termina siempre en el mismo punto, el aparato burocrático militar chavista en el poder, con el ejército a la cabeza, que es la estructura sobre la que se sostienen el PSUV y las demás organizaciones del chavismo. El gobierno de Maduro fue siempre una dictadura militar con un civil en la presidencia y el fraude electoral como maquillaje del régimen.

El actual proceso no es un camino hacia la democracia o la recuperación de ciertas libertades, sino el intento de consolidación de los mecanismos dictatoriales al servicio del desembarco de los monopolios petroleros estadounidenses que todavía no están operando en la Cuenca del Orinoco. Aunque Venezuela, como todos los países oprimidos, nunca fue una nación libre, ya perdió su independencia formal para convertirse en una colonia controlada por Washington.

La transición teledirigida por Washington daba así sus primeros pasos, con el chavismo aferrado al poder y con la ametralladora incontenible de su retórica. Y sin olvidar, por supuesto, su principal seña de identidad, la represión: al menos 15 periodistas, 11 de medios internacionales, fueron detenidos por agentes chavistas. (La Nación 05/01/2026)

La presidente interina no escatimó palabras para demostrar su voluntad entreguista, que es el deseo de toda la casta chavista. Aunque Donald Trump ya lo sabía, los burócratas bolivarianos que continúan en el gobierno de Venezuela, necesitaban gritarlo a los cuatro vientos. ¡Venezuela tiene ahora menos independencia de Washington que cualquiera de los Estados que conforman EEUU!

Para eso, la dictadura comenzó a dar pasos para demostrarle a Trump que es el único gobierno en condiciones de  de mantener la paz social” que requieren los imperialistas para concretar sus negocios. El estado de excepción por conmoción externa, no fue resuelto para enfrentar las amenazas exteriores, sino para prevenir lo que más aterroriza al chavismo: la irrupción del movimiento de masas.

Donald Trump dejó en claro que necesita controlar el territorio venezolano y que eso no lo puede garantizar María Corina Machado, que, aunque tiene muchos votos y apoyo popular, no cuenta con la simpatía de los uniformados, ¡La lucha contra el imperialismo no puede ser llevada adelante por el chavismo, ni, mucho menos, con la oposición capitalista, debe ser tomada en sus manos por los trabajadores y el pueblo con una conducción revolucionaria a la cabeza!

Los y las socialistas convocamos a luchar, en unidad de acción -sin ningún tipo de sectarismo- con todos los sectores que repudien la injerencia imperialista. Desde esa ubicación, que tiene un carácter principista, vamos a seguir agitando la necesidad de acabar con la dictadura y romper con los imperialistas que le disputan la hegemonía a los yanquis, como China, Rusia o la UE.



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