Milei está llevando el país hacia una nueva catástrofe política, social y económica ¡Hay que impedirlo con otro Argentinazo!
Para fortalecerse, el gobierno nacional continúa difundiendo
todo tipo de mentiras acerca de dos cuestiones centrales, que tienen que ver
con una supuesta mejoría de la situación económica nacional, como la baja de la
inflación y la suba de las reservas internacionales.
En realidad, estos son cuentos chinos, parecidos a los que relataban
desde las oficinas del kirchnerismo, luego de manipular las cifras de la
inflación. Para medirla, Milei continúa utilizando los porcentajes de la vieja
canasta básica, que no jerarquizaba el precio de los servicios, que ahora
forman parte fundamental del presupuesto de la mayoría de las familias.
El otro gran mito es el déficit cero, que -en los papeles- se
alcanzó a través de una maniobra de habitual en este tipo de gobiernos: ¡Un
aumento excepcional del endeudamiento, en un marco en el cual se dejó de pagar
buena parte de las deudas contraídas por el Estado, deudas que, hoy por hoy,
constituyen una verdadera bomba de tiempo!
Hasta el final de sus cuatro años de gestión, el Gobierno
deberá enfrentar vencimientos de deuda en dólares por USD 61.600 millones. El
panorama luce complejo visto desde una actualidad con reservas netas negativas
de al menos USD5.000 millones según las estimaciones de las consultoras. Si
bien en el corto plazo ya resulta desafiante el acumulado de obligaciones
abultadas entre septiembre y enero por un total de USD7.400 millones (USD9.700
M si se suma el Bopreal), la agenda de pagos seguirá firme y casi el 60% del
total corresponde a deuda tomada durante la anterior gestión del ministro de
Economía, Luis Caputo. Esa cuenta llega a casi 72% si se le suman los recientes
bopreales. (BAE Negocios 19/08/2024)
Esta enorme acumulación de deuda es imposible de pagar, ya
que el Estado no cuenta con los dólares necesarios para hacerlo, como sucedía
en las épocas de bonanza kirchnerista, gracias a los “precios chinos” de la
soja. Esa es una de las causas del delirio privatizador de Milei, que está
buscando recursos para pagar el enorme endeudamiento externo.
Pero hay una diferencia sustancial entre los primeros años
de la década del 90 y esta etapa -cuando Menem privatizó a mansalva- ahora, no
solamente no existen muchas empresas privatizables, sino que, además, la crisis
internacional y la guerra comercial entre potencias, condiciona y devalúa todos
los emprendimientos libertarios.
Por eso, en cualquier momento, Milei puede hacer lo que
hicieron otros gobiernos, inmediatamente después de que les explotó la bomba
del endeudamiento: volver a devaluar el peso, pero, en las actuales
circunstancias, de una manera mucho más brutal y profunda. Esa perspectiva, que
muchos capitalistas ven venir, significará el empobrecimiento más grande de la
historia nacional, que abarcará a la mayoría de la población, creando un caldo
de cultivo para el desarrollo de nuevas y más radicalizadas rebeliones.
Este gobierno está llevando al país a la peor quiebra de su
historia y pretende que los y las de abajo paguen, como siempre, los platos
rotos de una crisis que no provocó. Los revolucionarios y las revolucionarias
tenemos que decirle la verdad al movimiento de masas, proponiéndole que rompa
con los políticos tradicionales, los capitalistas, y luche por una salida
verdaderamente provechosa para el conjunto, mediante una revolución social que
ponga al frente del gobierno al único sector social capaz de acabar con el
capitalismo y construir una nueva sociedad, justa y equitativa, la clase obrera.

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