Kueider, Villarruel, un par de rocas en el zapato del régimen


Por Damián Quevedo

Javier Milei llega al gobierno gracias a una combinación fenomenal entre la crisis económica y aquella que tiene lugar dentro de las instituciones del régimen, cuyo resultado más palpable es el rechazo masivo a los políticos. En ese sentido, el nuevo presidente aprovechó esta coyuntura para agitar un par de consignas, que le permitió empalmar con la bronca de la mayoría, para lo cual propuso dos cuestiones: bajar la inflación y acabar con la “casta”.   

Aunque, luego de un año de mandato, Milei bajó significativamente la inflación, profundizó la recesión y aumentó el endeudamiento nacional para sostener la bicicleta financiera, que, cuando estalle, será una verdadera catástrofe para el gobierno y sus secuaces. Uno de los elementos que colabora con esa perspectiva, es que, la promesa de acabar con la “casta”, tampoco se cumplió. 

Todo esto sucede en un marco, dentro del cual se cocina otro problema, que acompaña al gobierno desde que asumió: la salida casi permanente de funcionarios, de alto, medio y bajo nivel, que son la consecuencia directa de grandes luchas en el interior de La Libertad Avanza. Aunque Milei y su hermana hicieron todo lo posible para oscurecer la figura de la vice presidenta, Victoria Villarruel, su presencia al frente del Senado es una piedra en el zapato más que molesta. 

Si bien el entorno presidencial ratifica que se llegó a un punto sin retorno, también descartan que se vaya a avanzar contra la vicepresidenta. Aseguran que la relación se mantendrá de forma “institucional” y que el vínculo entre ella y el Ejecutivo será a través del jefe de Gabinete, Guillermo Francos. “Es imposible llevarse mal con Guillermo”, definieron fuentes muy cercanas al mandatario[1]. 

La relación Milei-Villaruel viene dando tumbos desde hace meses, pero arribó a su punto más álgido luego de que la vice promoviera la expulsión del senador Kueider, una decisión que, en los hechos, significa la captura de esa banca por parte de una senadora suplente de La Cámpora. Villarruel no hizo esto para favorecer al kirchnerismo, sino porque pretende construir una imagen de dirigenta “incorruptible”. 

Es que, una de las principales características de la “casta” es la corrupción de los políticos y funcionarios, que, a pesar de los discursos oficialistas, está metida de lleno en el gobierno libertario, que, con la detención de su aliado parlamentario Kueider, terminó comiéndose un sapo asqueroso. ¡La vice, que se dio cuenta de esta situación, trazó rayas inmediatamente, promoviendo la destitución del senador coimero! 

A pesar de que, todavía, este tipo de escandaletes, no hace mella en la imagen presidencial, cuando esta decaiga -debido a la profundidad del ajuste- lo de Kueider y otros problemas pueden llegar a transformarse en el talón de Aquiles de los libertarios. La gota que desborde el vaso y que dé comienzo a la ruptura del idilio con la población que los votó, y, en definitiva, la chispa que encienda las próximas rebeliones.  



[1] La Nación 14/12/2024

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