CS en Congreso contra el veto, que pasó gracias al apoyo parlamentario de la oposición patronal y la traición de toda la CGT
Por Damián Quevedo
Finalmente, Milei conquistó un triunfo parlamentario bastante significativo, porque, a pesar de que la alianza constituida por legisladores propios y “dialoguistas” perdió por un margen muy elevado de votos -87 contra 153- la oposición alcanzo los dos tercios necesarios para tumbar el veto presidencial. La propuesta de aumento salarial que se cayó no significaba gran cosa, ya que apenas correspondía a un movimiento presupuestario del 0,4% del PBI. Sin embargo, si triunfaba, el débil gobierno libertario hubiera recibido un golpe muy duro.
Para boicotear los dos tercios, el oficialismo contó con el apoyo de un sector peronista, toda la bancada del PRO y un grupo de diputados de la UCR que en la víspera se reunieron con Milei en la Casa Rosada para negociar una serie de cargos y prebendas, propios de la “casta” que el presidente dice combatir. Cabe recordar que, en la votación del 5 de junio pasado -que superó los dos tercios- el dictamen propuesto por la oposición, que originalmente pertenecía al radicalismo, había obtenido 160 votos contra 72 de la gente de Milei.
El gobierno no solo contó con estos apoyos parlamentarios, también tuvo a su favor una cuestión muy importante: nadie en la CGT -ni los dialoguistas ni los “duros”- quiso organizar la huelga general activa que hacía falta para enfrentar de verdad al veto libertario. Para ganar era necesario parar el país y movilizar a millones en todas las capitales provinciales, algo que ni el peronismo ni la mayoría de los burócratas estuvieron de acuerdo en motorizar.
Por eso, desde Convergencia Socialista dijimos que, aunque no estaba de más reclamarles a los dirigentes gremiales que decreten la huelga, lo más importante no era esto sino construir un camino de lucha independiente. La izquierda y los sectores que están realmente dispuestos a enfrentar a la “motosierra” libertaria, deben convocar a reuniones regionales y a nivel nacional, para poner en pie un Centro Coordinador de la Resistencia que resuelva un Plan de Lucha, con acciones progresivas que desemboquen en otro Argentinazo.
Esto es así, porque, hoy por hoy, el apoyo más importante que tiene el gobierno es el de los dirigentes sindicales peronistas, que son la verdadera “columna vertebral” del régimen semicolonial argentino, un régimen que defienden todos los partidos capitalistas, los que están en el gobierno y los que pretenden reemplazarlos. Por esto, la tarea principal del activismo revolucionario es unirse para ayudar a construir una nueva dirección política y sindical de la clase trabajadora y el pueblo pobre, una conducción democrática, combativa y socialista.

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