"Nacionalización" del litio en México, una cortina de humo para cubrir la entrega del recurso a los chinos


Por Damián Quevedo

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, firmó el sábado un decreto por el cual casi 235.000 hectáreas del norteño estado de Sonora, fronterizo con Arizona, se convertirán en reserva minera para la explotación de litio. La medida establece que no se van a retirar las concesiones ya otorgadas, línea que beneficia a la empresa china Ganfeng Lithium que cuenta con el proyecto de exploración más avanzado en la región[1]. 

Esta medida anunciada con bombos y platillos es una burda  maniobra, como hace el tero, un ave que arma su nido en campo abierto, pero finge poner los huevos en otro lugar. De la misma manera, López Obrador simula defender los intereses nacionales, aunque, en realidad, juega a favor de ciertas multinacionales, en este caso chinas, ya que con la prohibición de que nuevas empresas extranjeras se establezcan, anula cualquier competencia para las ya existentes. 

La creación de una empresa estatal de extracción de litio no significa ninguna amenaza para los grandes capitalistas que explotan el litio en México, que puede convertirse en un eslabón más en la cadena de producción de las multinacionales. El Estado capitalista, se ocupa de administrar y proteger los negocios de los grandes empresarios, por lo tanto la estatizaciones y las privatizaciones no son más que herramientas al servicio de esa política. 

Un caso emblemático de “estatización” ha sido la de Sidor, decretada por el mismísimo Hugo Chávez, que compró la empresa del grupo Techint, muy por encima del precio de mercado de la empresa, cuando esta estaba comenzando a generar pérdidas. Otro ejemplo fue la "nacionalización" de YPF en Argentina, que sirvió como “cortina de humo” de la entrega del negocio de Vaca Muerta a la multinacional Chevron. 

Los populistas son grandes prestidigitadores, que, con gestos pomposos que no cambian nada y que siempre benefician a los capitalistas, buscan ganarse a las masas. Hoy, la crisis económica general y el derrumbe del régimen democrático burgués, hacen que estas maniobras se vuelvan en contra de quienes las ejecutan, porque los “nacionales y populares” solo pueden vender humo. 

La izquierda debe denunciar estas maniobras a favor de algunas multinacionales, señalando que para la clase obrera nada cambia. Que solo cambiará cuando los trabajadores y el pueblo pobre tomemos el control de las empresas y los recursos naturales, a través de una revolución social que imponga un gobierno socialista.



[1] Página 12  21/02/2023

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