Transgénicos y virtualidad en el Capitalismo: camino a la barbarie


Por Fran Colo

El Manifiesto Comunista, libro fundamental del Socialismo científico, postula que la lucha de clases revolucionará la sociedad o provocará “el hundimiento de las clases en pugna”. Para Rosa Luxemburgo, esto significaba, que, de no triunfar la revolución social, reinará la Barbarie, perspectiva que la “pandemia” -exagerada hasta los tuétanos desde las oficinas de la OMS- puso en el tapete, ya que el Capitalismo, en su estado de putrefacción, empuja a la sociedad hacia el abismo. 

Desde 2019 en adelante, la burguesía más concentrada, apoyándose en rubros híper rentables -farmacéutica, biotecnología, virtualidad, etc.- se aprovechó del virus, para ganar fortunas y darle algo de vida al sistema, que está en franca decadencia. Durante 2008-2017 el comercio de medicamentos se incrementó un 21,4%, creciendo a una tasa anual promedio del 2,2%... siendo uno de los pocos mercados que mantiene tasas de crecimiento por encima del 10%, con márgenes de rentabilidad del 70%”(www.mercado.com.ar del 12/2019)  

Esta gente, mientras sigue promocionando sus vacunas, intensifica el desarrollo de la biotecnología, de manera parecida a las multinacionales que producen semillas transgénicas y agrotóxicos, algunas de las cuales tienen negocios en los dos rubros, como Bayer-Monsanto: Las grandes marcas farmacéuticas gastaron casi US$ 100,000 millones solamente en el mes de diciembre (2019) para hacerse dueñas de firmas de biotecnología que casi nadie conoce, como GlaxoSmithKline que anunció la compra de Tesaro en US$ 5.100 millones, o Bristol-Myers Squibb que comprará Celgene por US$ 90.000 millones… (www.mercado.com.ar del 12/2019)  

Muchas de las empresas biotecnológicas, que hasta hace poco no encontraban mercados, gracias a los dictámenes de la OMS y la mayoría de los gobiernos, están facturando cantidades industriales de dólares. Por ejemplo, Moderna, CureVac y BioNTech darán un salto, desde los 179 millones de euros en ventas de 2019 a los 24.052 millones proyectados para 2020, 2021 y 2022.   

Según ciertos informes, la industria farmacéutica y de laboratorios tendría un valor de mercado cercano a los 2.69 billones de dólares. ¡Estos mismos datos, indican que, solo en 50 días de 2021, la Big Pharma cosechó ganancias cercanas a los 91,830 millones de dólares! Sin embargo, no ha sido el único sector beneficiado por la pandemia, también lo fueron, y continúan siendo, los monopolios relacionados a la “virtualidad”, que ganaron un mercado tremendo gracias a las políticas de confinamiento.  

No resulta casual que los magnates del software -Bill Gates (Microsoft), Dietmar Hopp (SAP) y otros- sean financistas de las vacunas. Gates aparece, en este contexto, como el máximo “donante” de la OMS, lo que, en otras palabras, significa que es uno de sus dueños. El plan de “infraestructura”, lanzado por Biden apenas asumió la presidencia, promueve el desarrollo de estas industrias, varias de las cuales cotizan en el Nasdaq 100, que, meses atrás, alcanzó su mayor alza histórica. 

Todo lo que sale de estos monopolios debe ser investigado y controlado por la clase trabajadora y el pueblo, ya que a esta gente no le interesa la salud del conjunto sino ganar dinero. Hay que tener en cuenta que, cuando se distribuyeron masivamente las vacunas transgénicas (2021) murió el doble de la gente que durante el período de pandemia (2020) en el cual estas no existían. ¿Si envenenan los campos con semillas creadas en sus laboratorios, si contaminan las aguas con prácticas extractivistas, por qué no van a ser capaces de envenenar nuestros cuerpos?  

Los revolucionarios no nos oponemos al avance de la ciencia, sino que afirmamos, que, si estas tecnologías avanzadas continúan en manos del capitalismo, no servirán para elevar la calidad de vida de las mayorías, sino, más bien, todo lo contrario. ¡Es, por lo tanto, una cuestión de vida o muerte, controlar todo lo que producen los grandes monopolios y, cuando estalle la revolución, expropiarlos para hacerlos funcionar bajo la conducción de sus trabajadores, científicos y técnicos!  

La única manera de "cuidar" la salud de las mayorías es, garantizando que se alimenten bien, se eduquen como corresponde, practiquen deportes, habiten en viviendas y barrios confortables y, en ese marco, desarrollen plenamente sus potencialidades y expectativas, algo que el Capitalismo ya no puede garantizar. Para conquistar ese futuro, será necesario acabar con las clases parasitarias que controlan los gobiernos, construyendo una nueva sociedad donde prime la colaboración mutua, el Socialismo.  

En un sistema de esas características, gobernado por quienes producen todas las riquezas -la clase trabajadora y sus colaboradores científicos y técnicos- la ciencia nunca más será utilizada para acrecentar las ganancias de unos pocos privilegiados, sino para conquistar un mundo nuevo, que como decían nuestros maestros será el "reino de la libertad". 

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