El avión chavista, la guerra comercial imperialista y la crisis del gobierno

 

Por Damián Quevedo

Como si les faltara algo a los Fernández, ahora, después de algunas horas de cierta “calma” en la interna feroz que vienen protagonizando, tienen que lidiar con un nuevo escándalo, el del avión venezolano, una especie de culebrón centroamericano con actores invitados de Rusia e Irán.

Este hecho, por más que sus repercusiones inmediatas no resulten graves, influirá a los “mercados” -los monopolios occidentales- a la hora de decidir sobre Argentina. En ese sentido, un socio más que importante los yanquis, el Estado Sionista de Israel, rápidamente expresó su disgusto.

La Embajada de Israel emitió hoy un comunicado en el que manifiesta su “preocupación” por el avión sospechoso que trajo de Caracas a 5 iraníes y 14 venezolanos en un vuelo supuestamente carguero que derivó en una investigación judicial que hoy está a cargo del juez Federico Villena[1].

Las preocupaciones imperialistas no tienen que ver con cuestiones relacionadas al “terrorismo”, que sus líderes practican cotidianamente y sin sonrojarse. Esto es apenas un pretexto, uno de los favoritos, que utilizan para defender sus intereses económicos y geopolíticos, que es, en definitiva, lo que están haciendo.

En medio de la crisis mundial y el alza de los precios de las materias primas, que incluye al petróleo bombeado por Rusia, Venezuela e Irán, los jefes políticos y militares de los yanquis e israelitas se unen para trazarles rayas a sus competidores, particularmente cuando estos meten las narices en su “patio trasero”.

La invasión rusa de Ucrania ha alterado los flujos comerciales mundiales de petróleo y ha envalentonado a Irán para impulsar sus exportaciones, a pesar de que todavía está bajo las sanciones de EE.UU. (sin un acuerdo nuclear inminente a la vista) a su cliente clave, China. China, el principal importador de petróleo crudo del mundo, por su parte, no se ha apresurado a comprar petróleo ruso barato[2].  

En ese marco, la boliburguesía venezolana hace negocios con los persas desde hace mucho, a tal punto que cuando explotó el affaire aeronáutico, Nicolás Maduro se hallaba en Teherán firmando un acuerdo de cooperación de 20 años de duración, sobre el cual no existe ninguna información pública.

El documento, del que no se suministraron detalles, fue firmado por los ministros de Relaciones Exteriores de los dos países[3], aunque es evidente que en la situación venezolana cualquier salvavidas es bien recibido por Maduro y sus secuaces.

El efecto político sobre el gobierno argentino ya se asemeja al de las famosas valijas de Antonini Wilson. La diferencia es, que aquel otro, sucedió en tiempos en que la venta del petróleo y la soja -con el “viento de cola chino”- les permitió a los burócratas chavistas y al Kirchnerismo disfrutar de mucha popularidad.

Ahora, cuando la realidad no deja casi ningún margen para practicar el populismo, las consecuencias de este nuevo escándalo pueden ser catastróficas, ya que la llegada del avión misterioso mueve la estantería de un régimen extremadamente débil.

Alberto trata de capear el temporal, cambiando algunas fichas de su gobierno, como Daniel Scioli, con cuyos servicios buscará recuperar algo del terreno perdido, emitiéndoles señales amistosas a los monopolios. Además, el ex motonauta puede ser una carta de negociación interna, ya que tiene buena llegada al cristinismo.

Juró Scioli ya salpicado por las intrigas, se le torna pastosa la gestión. Y, lo peor, el futuro como postulante. Como a Rossi en la AFI, aunque en este caso él mismo se impuso bajar al quinto subsuelo con la ridícula declaración de que el aterrizaje del avión de venezolanos e iraníes era una experiencia de manejo aeronáutico. Demasiado infantil para alguien que fue ministro de Defensa[4].

Detrás de esta opereta están los negocios de la burocracia bolivariana, la casta teocrática iraní y el imperialismo ruso. El gobierno, que es apenas un socio menor de estas transas, no se cae porque todavía no irrumpió el movimiento de masas, que está transitando un período preparatorio de los grandes combates, que pronto llegarán.

La izquierda revolucionaria debe formar parte de ese proceso, jugándose a liderar la resistencia, para, desde esa ubicación, marcar el rumbo de la lucha de clases con el programa del Socialismo, la única manera de resolver positivamente las demandas insatisfechas de las mayorías.



[1] https://www.lanacion.com.ar/

[2] https://www.austral.edu.ar/instituto-de-energia/category/mediooriente/iran/

[3] https://elcomercio.pe/noticias/iran/

[4] https://www.perfil.com/seccion/columnistas

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