Cripto crisis y un gobierno que se desbarranca cada día más


Por Damián Quevedo

En medio del cripto invierno (la debacle imparable de las criptomonedas) y las recurrentes caídas en Wall Street -que expresan la profunda recesión, agravada por la guerra- el gobierno argentino no da pie con bola. La crisis que no puede resolver conjuga inflación y escasez de combustibles en medio de un aumento de la demanda y de los precios de los commodities -o materias primas- que se producen en el país.  

Demanda en niveles máximos históricos, baja respuesta de la producción local, menor procesamiento de petróleo, menor obtención de combustibles e importación insuficiente de gasoil se conjugaron así para llegar al actual cuadro de faltante de gasoil en cuatro de cada cinco provincias. Una tormenta perfecta, producida no por la naturaleza sino por decisiones (u omisiones) de la política energética del Gobierno nacional[1] 

Lo que ocurre es el producto, lógico, de la anarquía de la producción capitalista, o, dicho de otra manera, de la ausencia de una planificación que aborde la totalidad del aparato productivo. Pero, también, todo esto pasa porque la mayor parte de la extracción y refinamiento del combustible está en manos de empresas multinacionales, que, como todos los capitalistas, se preocupan solo de sus negocios.  

Esta realidad, que frena gran parte de la producción y del transporte local de mercancías, profundiza la crisis existente, ya que la parálisis energética impulsa el incremento de precios. En este marco, el gobierno debe importar más combustibles, elevando el gasto público y la salida de dólares -que ya escasean- ¡Una encerrona que no tiene perspectivas de resolución inmediata!  

Esta tormenta “perfecta”, para la economía y el régimen capitalista, tiene repercusión directísima en la deuda externa, porque el avance de la crisis nacional influye, de manera negativa, en las posibilidades del gobierno de colocar bonos, es decir, de pedir préstamos a corto plazo.  

En Wall Street, los ADR y acciones argentinas que son negociados en dólares cayeron hasta 12%, con Despegar a la cabeza. Mercado Libre perdió un 9,3%, Grupo Galicia, un 7,8%, y Globant, un 7,7 por ciento. Por otra parte, los bonos en dólares emitidos con la reestructuración soberana de 2020 se hundieron otro 2% según el promedio de los Globales con ley extranjera, para extender la racha que los sepultó hasta sus precios más bajos desde que salieron a cotizar en el mercado secundario[2] 

Ante esta noticia, el ministro de economía Martín Guzmán salió a "aclarar" que no existe riesgo de default, que este gobierno jamás entraría en cesación de pagos, una aclaración que más bien oscurece.  

Aunque la salvaje interna en el gobierno parece haberse calmado luego de la salida de Kulfas y el alineamiento "incondicional" del presidente con Cristina, la situación económica tan negativa tiende a reabrir las peleas entre unos y otros. Por eso, no hay que descartar que el kirchnerismo busque fulminar a Guzmán, un knock out que también lo sería para el presidente.  

Aunque los plumíferos de la gran burguesía, como Clarín -y los economistas que pasan a diario por sus redacciones- le pegan duro a Guzmán y al resto del gobierno, no tienen -al igual que sus amos capitalistas- ningún plan alternativo. La única propuesta de esta gente, de llegar a gobernar, es tratar de que los platos rotos los paguen, como siempre en el Capitalismo, los trabajadores y el pueblo pobre.  

El movimiento de masas debe asumir esta realidad, preparando con paciencia la medida de lucha que corresponde a las actuales circunstancias, la huelga general activa. De esa manera, la clase obrera debe asumir la necesidad de reemplazar al gobierno y a los que se proponen reemplazarlo, un gobierno de carácter socialista, el único capaz de dar una respuesta positiva a las demandas elementales de las mayorías.  


[1] Infobae 08/06/2022

[2] Infobae 13/06/2022

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