Colombia y Francia, la realidad gira hacia la izquierda y se polariza


Imagen: el candidato izquierdista Gustavo Petro, ganador de las elecciones colombianas, más allá de sus límites, ya que es un reformista, su triunfo indica una tendencia general, que también se expresó en Francia, con la victoria de Melenchon.

Por Juan Giglio

En las elecciones del domingo, en Colombia y Francia, triunfaron frentes izquierdistas, contexto dentro del cual también avanzó la derecha, con personajes que no han tenido prejuicios en reivindicar públicamente a Hitler y Mussolini. Allí, como en las presidenciales de Chile y Perú, se expresó el proceso más general, de gran polarización y giro a la izquierda de importantes sectores de la clase trabajadora y el pueblo.

La coyuntura política actual, con una fenomenal crisis capitalista como marco, anuncia que todo esto se profundizará, dando lugar grandes combates entre la contrarrevolución y la revolución. En la medida en que la situación se radicalice, las figuras y organizaciones del momento serán reemplazados por otras, que tenderán a ir más a fondo con sus posturas, tanto hacia la izquierda como hacia la derecha.

En Argentina estos fenómenos comienzan a tener sus réplicas. Por eso, no es casual la aparición de Milei y sus “liberales”, que están tratando de ocupar el espacio que les dejan los aparatos más centristas de la “derecha” vernácula. En ese sentido, la dirección del FITu, especialmente el PTS, aún no se ha dado cuenta de que -como nunca antes- esta alianza electoral está en condiciones, si se lo propone, de ubicarse en el otro espacio que la realidad le está proponiendo, el margen izquierdo de la política nacional.  

Los dirigentes y las dirigentes de este espacio deben, rápida y efectivamente, jugar sus cartas, ya que, si no lo hacen, otras formaciones lo harán, llenando ese lugar con propuestas al servicio de la conciliación de clases y en contra de la revolución socialista. Desde Convergencia Socialista continuaremos insistiendo en que estamos frente a una gran oportunidad, que debe ser aprovechada por la izquierda revolucionaria, uniéndose para enfrentarla con éxito.


EL FITU, SI SE LO PROPONE, PUEDE CAPITALIZAR LA CRISIS

(Artículo del 19 de Junio)

Por Damián Quevedo y Juan Giglio

La crisis económica mundial no tiene perspectivas de resolución en lo inmediato. Este proceso corresponde a un ciclo u onda larga, que comenzó en 2008, y, aunque tuvo cierto atisbo de recuperación -con la industria farmacéutica como la “locomotora” que traccionó los negocios globales- continúa empujando al Capitalismo hacia el precipicio.  

La dinámica general hizo explotar rebeliones, previas a la pandemia, que la burguesía frenó con la política del “quedate en casa”. Con el fracaso de esta táctica -que no sirvió para hacer retroceder al movimiento de masas en términos estratégicos- vuelven a aparecer grandes movilizaciones, como sucedió semanas atrás en Sri Lanka o, ahora más recientemente, en Ecuador.

En nuestro país, la clase trabajadora asomó su cabeza, con las huelgas victoriosas de los metalúrgicos de Tierra del Fuego y la docencia auto-convocada de San Juan, donde se conquistaron pautas salariales superiores al piso que habían pactado las burocracias sindicales de esos dos gremios. El plan de lucha del SUTNA, podría ser, si triunfa, un paso de calidad y el inicio de un nuevo ascenso obrero.  

Las rebeliones previas a la “pandemia”, dieron lugar a un giro hacia la izquierda de amplias capas de la población explotada y pobre de Sudamérica, que se canalizó electoralmente, con la victoria de populistas o izquierdistas, que no habían sido tenidos en cuenta por los encuestadores burgueses. Personajes, que, en situaciones “normales”, no podrían haber ganado, como Castillo en Perú o Boric en Chile. 

En Argentina, esta tendencia podría actuar como el viento de cola que facilite el crecimiento de opciones aún más radicalizadas. La gran votación, en las legislativas del año anterior, por parte del candidato recolector de residuos, el jujeño Vilca del FITu, expresa cabalmente esa posibilidad, que va de la mano de un deterioro notable del régimen.  

El crecimiento de Milei también demuestra la existencia de un fuerte rechazo hacia el andamiaje institucional tradicional. Sin embargo, el fracaso del acto de lanzamiento de su candidatura presidencial en el estadio del Porvenir, muestra los límites de este tipo de construcciones, que no están a tono con la dinámica general, que va camina hacia la izquierda.  

Por esta razón, cuando Milei creyó que tocaba el cielo con las manos, comenzó a retroceder, ya que sus planteos más reaccionarios chocaron con una pared, un mayoritario nivel de consciencia que no los acepta. Además, los sectores más “serios” de la burguesía, salieron a esmerilar su candidatura, asumiendo que, en estas circunstancias, no les conviene.  

En este contexto maduran las condiciones para que el FITu capitalice el descontento social, tanto en las luchas como en las elecciones de 2023. La alianza encabezada por el PTS puede, si se lo propone y actúa con audacia, aparecer con el “tercero en discordia”, que, en otros países, descalabró los planes y las encuestas de la burguesía. 

Para eso, tanto el PTS como sus aliados, deben diseñar una política mucho más amplia que la que vienen teniendo, jugándose a incorporar a la mayor cantidad de organizaciones y personalidades dispuestas a patear el tablero. Esta amplitud organizativa no puede sino combinarse con “dureza” programática, que significa poner en el centro de la agitación y la propaganda, la salida revolucionaria y socialista.

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