La renuncia de Máximo y la crisis terminal del régimen
Por Damián Quevedo
El núcleo duro del kirchnerismo convocó a una manifestación contra el Poder Judicial, ahora que finalizó la feria y los tribunales vuelven a funcionar con normalidad, razón por la cual pueden volver a citan a declarar a Cristina Fernández por dos causas de corrupción y ponerla en serios aprietos.
Luego de la derrota electoral, el Frente de Todos, que gobierna, perdió la mayoría automática en el Senado, con ello se ven complicados para avanzar con una reforma judicial y que le permita destituir a los jueves de la Corte Suprema, con los cuales están de “punta”.
La manifestación, apoyada por el viceministro de Justicia, Juan Martín Mena; y la jefa de la AFI, Cristina Caamaño, entre otros funcionarios, se dará minutos antes de que Alberto Fernández inicie su viaje a Rusia y China. No pasó inadvertido en la Corte el apoyo de Caamaño a la manifestación, dado que más allá de su militancia, es la jefa de los servicios de inteligencia. “¿Lawfare al revés?”, se preguntaban en el máximo tribunal[1].
Más allá de los que significa el Poder Judicial en las instituciones del Estado Capitalista, ésta movilización formó parte de la pelea entre las bandas burguesas que hicieron su riqueza mediante el saqueo de la caja del Estado. No existió ningún reclamo democrático es esta convocatoria, más bien todo lo contrario, ya que además de buscar garantizar la impunidad de la vicepresidenta, cuestionó la división de poderes, que es una de las características principales de Democracia Capitalista.
Este ataque, en el fondo, tiene características reaccionarias, ya que además de los interese facciosos que lo impulsan, se da en el contexto general en el que los capitalistas buscan dejar atrás el régimen correspondiente a la democracia “representativa”, con sus libertades (por más limitadas que sean) y avanzar hacia una institucionalidad más represiva, con características bonapartistas. ¡Eso ocurre aquí y en todo el mundo, porque la burguesía está muy en crisis y, en ese marco, necesita imponer sus planes mediante la limitación de las garantías democráticas!
Esta movilización también acentúa la crisis dentro del gobierno, mostrando que en medio del acuerdo con el FMI, no sólo explota por los aires el partido oficialista, sino que las instituciones tampoco funcionan eficazmente. Esto forma parte del proceso que comenzó, o más bien se aceleró, luego de la derrota electoral, que acaba de dar un paso de calidad con la renuncia del hijo de la vice presidenta como jefe del bloque de diputados del Frente de Todos.
La gesticulación kirchnerista no es la primera, en agosto del año pasado, cuando se dio cuenta de que se podía perder elecciones mucho antes de lo previsto, el kirchnerismo actuó su primera crisis dentro del Frente de Todos, se presentaron renuncias en masa y La Jefa logró imponer algunos cambios de ritmos y de figuritas. El próximo jalón del conflicto fue el tratamiento del Presupuesto 2022, cuando Máximo Kirchner hizo una pataleta de hijo malcriado y la sesión se desbarrancó en el desacuerdo. Con el diario del lunes, deberíamos concluir que aquella chinche fue el anticipo de este portazo a la presidencia del bloque de Diputados, que sobreactúa la discordia por el entendimiento con el Fondo Monetario Internacional[2].
Con demasiada fanfarria sobre una divergencia casi inexistente, ya que todos y todas están a favor de pagar la estafa externa, Máximo Kirchner en su carta de renuncia, manifiesta desacuerdo con la estrategia, pero no en cuanto a la relación con el FMI. ¡Él y su mamá nunca cuestionaron ni cuestionarán la dependencia, por lo tanto, nunca se les ocurrirá pelear en serio por la, cada vez más necesaria, conquista de la Independencia Nacional, que este país nunca tuvo, a pesar de que, formalmente, se declaró en 1816!
Lo venimos sosteniendo desde que asumió este gobierno, el kirchnerismo es una banda que brega solo por sus intereses, como todos los burgueses, pero en esta etapa de decadencia del régimen y de putrefacción de sus partidos, los intereses facciosos se acentúan más, acelerando la crisis política, situación que, ajuste mediante -el que impone el FMI- empujará a los y las de abajo a luchar contra las políticas gubernamentales y a pasar por encima de la podrida burocracia sindical, que hoy por hoy actúa como capataz del ajuste.
Esto no es una ruptura en el Frente de Todos, ya que no hubo ni hay una unidad que romper, esto es otro episodio de una crisis que viene desde que se conformó la alianza electoral que gestiona el Estado, integrada por grupos que no tenían coincidencia alguna y que solo buscaban usufructuar la caja o salvarse de juicios y cárcel, como lo demuestra la movilización del martes 01/02. ¡La izquierda revolucionaria tiene, sí o sí, que aprovechar estas circunstancias, para ubicarse al frente de la protesta social, con su programa -Socialista- para jugarse a liderar las rebeliones que se aproximan!


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