Papeleros, la conducción no quiere un plan de lucha en serio


Por Silvestre del sur

Este jueves 6 de enero, hay paro en el gremio papelero, aunque solo en las ramas de fabricación de celulosa y papel. Lamentablemente, desde la conducción gremial no han convocado al conjunto a encarar esta pelea, debilitando fuerzas frente a patronales, que actúan unificadamente para súper explotarnos.

Desde el lunes pasado, las fábricas involucradas en el paro vienen realizando quite de colaboración, que se implementa con fuerza, demostrando que entre las bases existen condiciones excepcionales para luchar en serio.

La conducción gremial, en vez de apoyarse en esta situación, movilizó al aparato sindical a Zucamor, en Ranelagh, y a Papelera del Plata, en Zárate (imagen), diciendo que hacían "asambleas", que en realidad no fueron tal cosa, sino charlas informativas, en las que el secretario general puso al tanto a los operarios de las resoluciones que tomó el consejo ejecutivo, entre cuatro paredes.

Los trabajadores no participaron de las decisiones, porque nunca hubo consultas democráticas. Esa realidad se reflejó en estas convocatorias: a la hora del discurso de la “conducción”, la mayoría se había retirado del lugar, demostrando que cada vez le creen menos al secretario general y a su gente.

¡Cómo creerles, si hablan de que están “peleando” por un “salario mínimo papelero” -que supuestamente igualaría la canasta familiar- cuando en ninguna asamblea de fábrica se votó por qué suma había que salir a luchar! ¡Cómo creerles, si después resuelven ellos, entre cuatro paredes, acordando migajas! ¡Cómo creerles, si los “dueños” del sindicato, que deben ser los laburantes, somos de palo a la hora de tomar decisiones!

Hay que unificar a todo el gremio, impulsando otra manera de construirlo, haciendo asambleas masivas en todas las fábricas, para votar un pliego de reclamos genuino y, lo que es aún más importante, hasta cuanto y cómo tenemos que negociar. Estas asambleas decidirán si se aceptan o no las ofertas, que siempre existen. ¡Hacer eso, es cambiar todo, dar vuelta la tortilla, sin lo cual no tendremos futuro y seguiremos siendo esclavos de las patronales!

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