Paritaria docente, acuerdo testigo al servicio del plan del FMI


Por Hernán Centeno, comisión directiva SUTEBA Escobar

Kicillof y las conducciones burocráticas de los y las docentes, acaban de acordar la imposición de un “aumento” salarial miserable, sin convocar a asambleas de base ni movilizar al conjunto de los trabajadores y trabajadoras de la educación. El mentiroso incremento ha sido presentado como del 54%, aunque lo que trascendió es que el gobierno ofrece la incorporación de $565 pesos al salario básico y un "blanqueo" de otros $500, a cobrar en enero de 2022.

Si los de arriba se apuran a pactar una cifra antes de las fiestas, es porque proyectan, más allá de los presupuestos dibujados, una inflación superior, muy por encima de lo que están dispuestos a otorgar. La razón es más que sencilla: están discutiendo con el FMI y, con esta pauta salarial les muestran a los funcionarios del organismo internacional su disposición a cumplir con uno de los requisitos que estos han planteado: la "rebaja de los costos” laborales, especialmente en el área estatal.

Por lo tanto, lo que acuerden Baradel y su claque con el gobierno “nacional y popular”, será una pauta “testigo”, no solo para el resto de los gremios estatales, sino principalmente para el Fondo Monetario Internacional, al que presentarán la paritaria docente como “testimonio” de lo que Alberto y compañía están dispuestos a realizar, en función de conseguir algún tipo de financiamiento para la impagable deuda externa.

Las negociaciones con el FMI, que son, como dijimos anteriormente, las que le dan el marco a la discusión salarial docente y estatal, incluyen la devaluación sistemática del peso, con el propósito indisimulado de continuar bajando el poder adquisitivo de los salarios del conjunto de la clase trabajadora. Las conducciones de la CGT y CTA están total y absolutamente de acuerdo en cumplir con los requisitos que ordenan los usureros internacionales.

Las luchas que se vienen tendrán que enfrentarse con el gobierno, las patronales y el FMI. En ese sentido, la multitudinaria movilización de la izquierda contra el pago de la deuda y el ajuste, que tuvo y continuará teniendo un valor importantísimo, marca un rumbo, porque les cabe a las organizaciones que se reivindican socialistas la tarea de organizar y centralizar los próximos combates obreros. Para eso hay que apostar a la realización de asambleas de base y auto-convocatorias, pasando por encima de las conducciones traidoras. ¡No queda otra!

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