No al pase "anti-sanitario" de Alberto, la OMS y la Big Pharma


Por Juan Giglio

Días después de una decisión similar tomada por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el gobierno de Alberto Fernández decidió implementar el pase sanitario en todo el país a partir del 1° de enero. Según la decisión administrativa, que será publicada a las 0 en el Boletín Oficial, la acreditación de “esquema completo de vacunación Covid-19 será requerida a toda persona, a partir de los 13 años de edad, para poder realizar actividades consideradas de riesgo epidemiológico”. (La Nación, 12 de diciembre)  

Según indica esta misma fuente, quienes pretendan protestar -sin estar vacunados- no podrán hacerlo, ya que si participan en marchas de más de 1000 personas podrían ser reprimidos: Las actividades definidas para la acreditación del pase son: asistencia a locales bailables, discotecas o similares que se realicen en espacios cerrados, salones de fiestas para bailes, bailes o similares que se realicen en espacios cerrados, viajes grupales de egresadas y egresados, de estudiantes, jubiladas y jubilados o similares y eventos masivos organizados de más de mil personas que se realicen en espacios abiertos y cerrados o al aire libre.  

Las organizaciones y personalidades de izquierda, o que al menos se denominen democráticas, deben repudiar esta medida, que nada tiene que ver con la defensa de la salud. El pase sanitario será impuesto para regimentar a los trabajadores y al pueblo y, en ese marco, colaborar con el fenomenal negocio que están realizando las multinacionales farmacéuticas con las vacunas y todos los productos que se necesitan para su utilización. ¡Nada tienen que ver las cuestiones sanitarias, porque cada día que pasa queda claro -por las propias estadísticas oficiales- que las vacunas experimentales no frenan los contagios ni los casos más graves, sino todo lo contrario!  

Desde la OMS, que actúa como centro de coordinación de los intereses de las grandes transnacionales de la industria farmacéutica y medicinal, están agitando el fantasma de la “nueva ola”, que vendría de la mano de la variante “Omicron”: Esto es una gran maniobra, política y comercial, porque según las declaraciones de los propios funcionarios de este organismo, esta cepa es muchísimo menos peligrosa que las anteriores, tanto que prácticamente no ha matado a nadie. La burguesía mundial, que asesina todos los días a miles y miles de personas por hambre, guerras y las consecuencias de sus políticas, se vale del miedo para desmovilizar e imponer sus inútiles y costosísimas mercancías.

Hay que seguir el camino de los pueblos que ya han salido a pelear contra las restricciones, los confinamientos, los pases sanitarios y la obligatoriedad de vacunarse, como está sucediendo en Austria, donde decenas de miles coparon las calles, o en las colonias francesas, Martinica y Granada, cuyos trabajadores acaban de protagonizar una gran huelga general que tumbó las directivas de Macron, rechazando la imposición del "Green Card" y la vacunación compulsiva. Convergencia Socialista marchó, el 11 de diciembre, a Plaza de Mayo, junto a las Asambleas del Pueblo y otros sectores, detrás de una bandera que apunta en ese sentido. (ver imagen)

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