La izquierda debe darle forma a la unidad que comenzó a gestar el 11D


Por Damián Quevedo

El acto del gobierno -del 10 de diciembre- fue una puesta en escena para demostrarle al FMI que existe una unidad indisoluble entre los partidos del régimen, en otras palabras, que todos están dispuestos a cumplir con los planes de ajuste que recomienda el máximo organismo de la usura internacional. El cacareo de Cristina Fernández no difiere de la política que sostuvo el kirchnerismo desde su aparición, ya que Néstor Kirchner y Cristina Fernández, como ellos mismos se definieron, han sido “pagadores seriales”.  

En su versión decadente, sin los dólares del ciclo virtuoso de la soja, el peronismo muestra un abismo mucho más grande entre el discurso (que ya ni siquiera tiene épica) y la realidad. Por eso Alberto está cumpliendo las promesas hechas a los grandes capitalistas locales, con el anuncio del fin de la doble indemnización y la prohibición de despidos. Estas medidas, como la de "precios cuidados", tuvieron poca eficacia real, aunque su finalización formal constituye un gesto hacia los capitales transnacionales que tengan intenciones de invertir en el mercado argentino.  

El Gobierno define por estas horas la suerte de los decretos de doble indemnización y prohibición de despidos, que ya acumulan dos años de vigencia. Ante su inminente vencimiento el próximo 31 de diciembre el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, adelantó que la recuperación económica cercena la necesidad de prorrogarlo, pero se trabaja en la definición acerca de cómo se llevará a cabo[1] 

Institucionalizar la unidad de la izquierda

Esta es, junto con el ajuste inflacionario, una medida de ataque a las condiciones de vida de los trabajadores, que va de la mano de la inacción por parte de la burocracia sindical, total y absolutamente dispuesta a trabajar como capataz del ajuste. La izquierda debe jugarse a ocupar el lugar que han dejado los dirigentes traidores, de manera de continuar el rumbo iniciado con la marcha del 11 de Diciembre. Debe, en ese sentido, impulsar un Plan de Lucha contra este nuevo atropello del gobierno y las patronales.  

Sin embargo, la tarea principal de la izquierda que no ha sido cooptada por el gobierno, es darle una forma organizativa al espacio que comenzó a gestarse con la marcha del 11D. Una de las maneras en que podría “institucionalizarse”, es realizando un gran Encuentro Nacional, con talleres temáticos, en los que se discuta y construya el programa obrero y socialista alternativo, además de un plenario general en el que se resuelvan las medidas de acción directa. Las conclusiones de esta reunión deben ser llevadas a las asambleas obreras y populares, para que los y las de abajo las tomen como propias.  



[1] Página12 15/12/2021

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